05 - Defectos de registro.

05 - Defectos de registro.

 

La distinción que acabamos de señalar es de suyo tan importante que sobre ella llamamos especialmente la atención de los inventores, ya que la práctica de la profesión nos ha dado a conocer que se confunden lastimosamente los términos de dicha clasificación, solicitándose la concesión de patentes para un procedimiento industrial, cuando debería hacerse por un aparato  o máquina para obtenerlo o viceversa; otras se confunden en una sola ambas cosa, de lo que resulta que la patente queda en suspenso por duplicidad de objeto o puede ser objeto de desgloses.

Citaremos algunos ejemplos que demostrarán que no son gratuitas nuestras afirmaciones.

Ejemplo de patente ineficaz por equivocación del concepto patentado.-

Una importante Compañía, deseando establecer una fábrica de agujas hipodérmicas en España, usando métodos industriales nuevos, que le garantizasen una mayor economía en su producción, presentó patentes para asegurarse su exclusiva. Ocurrió que en lugar de pedirlas por los diferentes procedimientos de elaboración del material, las solicitó para los aparatos que se utilizaban para fabricarlo con arreglo a dichos procedimientos.

Excusado es decir que las patentes resultaron inútiles, pues por ellas quedó la Compañía autorizada para construir tales aparatos con carácter exclusivo, pero no para utilizar tales procedimientos de fabricación, que continuaron perteneciendo al dominio público.

Ejemplo de patente ineficaz por equivocación del concepto patentado.-

Se trata, en este caso del introductor de cierta maquinilla eléctrica para afeitar. El que solicitó la patente deseaba adquirir la facultad exclusiva de fabricar dicho aparato en nuestro país; pero en el texto de la reivindicación de le ocurrió decir al inventor que solicitaba la patente para un procedimiento para afeitar. Este cambio de concepto dio por resultado que resultara de dominio público la construcción de dicho aparato y que quedara el industrial completamente defraudado en sus planes, pues si bien el procedimiento quedó comprendido en la patente no era posible perseguir a los numerosos poseedores de la maquinilla que la utilizaren en sus domicilios.

De lo dicho se infiere cuán incautamente obra el inventor que, considerando las patentes como uno de tantos asuntos administrativos, confía la redacción y registro de sus patentes a personas no cualificadas, y por tanto, sin tener en cuenta sus dotes de aptitud e idoneidad. Es preciso poseer, para un buen redactado de las patentes, conocimientos técnicos e industriales y muy en particular el conocer a fondo la legislación tanto nacional como extranjera en materia de Propiedad Industrial. Evidentemente, quien mejor que un Agente de la Propiedad Industrial que tiene por actividad profesional precisamente estos conocimientos específicos. 

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