04 - España: Consideraciones Generales

Guía del Inventor

La ley de 13 de mayo de 1902, cuya excelencia y sana base jurídica fue alabada por propios y extraños, establecía dos grandes grupos de invento, a saber: 1º Patentes sobre máquinas, aparatos y procedimientos u operaciones mecánicas o químicas, y 2º Patentes sobre productos y resultados industriales.

La Ley de 1929 siguiendo el ejemplo de algunas legislaciones extranjeras, hizo tabla rasa del segundo grupo de invenciones patentables, considerando que los productos y resultados industriales pueden protegerse mediante una patente sobre procedimiento industrial. Sin entrar en polémicas impropias de la índole de este trabajo, hagamos un pequeño estudio respecto a las distintas clases o categorías de inventos.

Patentes sobre máquinas y derechos que las mismas confieren.

Se ha suscitado en la práctica, la dificultad de saber si una patente sobre una máquina para determinada industria otorga facultad para su aplicación a otras industrias. A primera vista parece que realmente deba ser así, puesto que no cambiando la esencialidad de la máquina lo mismo da que se empleen en la industria papelera, por ejemplo, que en la industria de curtidos. Sin embargo, hallándose de por medio la cuestión de la novedad de la aplicación, que ha dado lugar a muchas discusiones creemos preferible que todos aquellos casos en que el inventor haya podido prever el alcance de su patente para una máquinas se determine claramente en la memoria las aplicaciones que la misma puede tener a fin de que se comprenda que no trata de establecer monopolios injustos.

También es objeto de algunas dudas entre industriales, el determinar cuales son los derechos que confiere la patente cuyo objeto es una máquina: unos sostienen que la patente autoriza y otorga la exclusividad sólo de fabricación y venta de las máquinas objeto de patente; otros, que la patente de una máquina confiere la facultad de usarla y fabricar cuales quiera productos, como la mayor parte de las veces los inventos de máquinas son los propios fabricantes que las aplican o perfeccionan para su uso exclusivo en sus fábricas, de aquí que conviene sentar en este punto la verdadera doctrina.

Si la máquina inventada está destinada a fabricar productos conocidos, como una máquina para fabricar barquillos, jabón, tuberías, papel,… el derecho del inventor se reduce a construir y vender maquinaria o a tenerla en funcionamiento en su fábrica, pero sin poder privar que otros fabriquen los mismos productos, puesto que son conocidos, mientras no empleen para ello la maquinaria de su invención. 

Si la maquinaria, además de ser de propia invención está destinada a elaborar un producto también nuevo y cuyo procedimiento de fabricación no ha sido patentado hasta la fecha, el inventor tendrá derecho, mediante la concesión de dos patentes, para construir máquina y emplearlas también con carácter exclusivo para fabricar el producto.

Patentes sobre aparatos:

El aparato se distingue de la máquina en que así como ésta parece denotar cierta idea de movimiento propio, el aparato denota, por el contrario, un carácter de pasividad, aun en el caso de que tenga por objeto la producción industrial de alguna cosa. Así, por ejemplo el contador de gas o electricidad, el aparato refrigerador o calentador en el que se mueve el líquido y no el aparato,… A veces el aparato va destinado a realizar algún procedimiento, en cuyo caso aconseja la práctica que se tome la patente por el procedimiento, por ser de suyo más general, incluyendo en el mismos la descripción del aparato.

Procedimientos u operaciones mecánicas o químicas:

Mientras la máquina o el aparato constituyen objetos materiales y tangibles, los procedimientos llevan en sí el carácter de una combinación de fuerzas, y a veces de aparatos y máquinas para obtener un fin industrial cualquiera, y, por lo tanto, son susceptibles de apropiación por medio de las patentes.

Así por ejemplo, existen un sinfín de patentes relativas a procedimientos o sistemas, ya sean para obtener o modificar las cualidades de determinadas substancias, tales como procedimientos para fabricar esencias, colores, grasas, ya sea para mejorar la calidad de los productos, tales como el refinado de aceites, neutralización de ácidos, etc. ya sea para extraerlos de la naturaleza en mejores condiciones, como ciertos procedimientos.

Distinción entre le procedimiento y el uso o empleo de un objeto.

No deben confundirse en manera alguna estos dos conceptos. El mero uso o empleo de un objeto, aunque jamás se haya realizado, no puede ser objeto de patente, pues de otra manera vendría a limitarse la órbita natural de la mayor parte de los descubrimientos.

Así, por ejemplo, la fotografía y la grabación, en su más amplio sentido son procedimientos industriales cuyo uso podrá dar lugar a miles de patentes, pues debieran concederse a cada uso o empleo nuevo que de ellas se hiciere. Los Tribunales, para evitarlo, han declarado que no constituye invento la reproducción de cuadernos de música por medio de la fotografía, ni la impresión de discos aplicados a la oratoria por tratarse de simples “usos de la fotografía y del fonógrafo. Se mantiene en estudio toda la compleja materia sobre la nueva tecnología de la informática, programas o software y análogos dada la dificultad que comporta encontrar un medio adecuado de protección real y efectiva. Diversos Congresos internacionales se han celebrado ya para tratar sobre el tema y se prevé una legislación internacional efectiva al respecto.

Otro tema importante, pero muy especializado, es el referente al de la microbiología, de la cual no hablaremos aquí por apartarse de la pauta de este opúsculo.

Podemos añadir que , en cambio , los Tribunales han resuelto favorablemente las aplicaciones nuevas de útiles o instrumentos ya conocidos o del dominio público para obtener un resultado antes desconocido como por ejemplo, el caso de servirse de una superficie cualquiera para obtener en la fabricación de flores artificiales el matiz y rizado u ondulado de las hoja de los capullos, y los Tribunales franceses consideraron, como ejemplo reinvención, la de la Lejía Fénix, a pesar de que sus componentes eran conocidos pero por la combinación nueva que se reivindicaba se lograba otro resultado en economía y rapidez en el lavado de la ropa.

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