¿Es desleal comparar con un competidor?

2015-05-20 12:36:26
Archivado como: España

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En el mercado actual, dónde la competitividad es extrema, “casi” todo vale para obtener mejores resultados que la competencia.

Pero dentro de esta competitividad extrema, ¿cabe la comparación directa con un competidor?

A priori, si recordamos las sabias enseñanzas de nuestras abuelas, esto de compararse con otros no debe hacerse porque “está feo”, y cada uno debe mirar de ser el mejor, sin compararse con los demás. Pero a nivel empresarial, permítanme la licencia una vez más, ¿es realmente cierto que “está feo”?

Pues bien, nuestra Ley de Competencia Desleal, en su artículo 10, nos dice que la comparación directa con un competidor es posible, y no es desleal, si se cumplen una serie de requisitos.

A saber, la comparación pública, incluida la publicidad comparativa, mediante una alusión explícita o implícita a un competidor estará permitida si cumple los siguientes requisitos:

a) Los bienes o servicios comparados habrán de tener la misma finalidad o satisfacer las mismas necesidades.

b) La comparación se realizará de modo objetivo entre una o más características esenciales, pertinentes, verificables y representativas de los bienes o servicios, entre las cuales podrá incluirse el precio.

c) En el supuesto de productos amparados por una denominación de origen o indicación geográfica, denominación específica o especialidad tradicional garantizada, la comparación sólo podrá efectuarse con otros productos de la misma denominación.

d) No podrán presentarse bienes o servicios como imitaciones o réplicas de otros a los que se aplique una marca o nombre comercial protegido.

e) La comparación no podrá contravenir lo establecido en materia de actos de engaño, denigración y explotación de la reputación ajena.

Existen muchos ejemplos de lo delicado de este asunto, pero quizás el más conocido sea la guerra de publicidad comparativa entre unas famosas marcas de zumos. En ese caso, quedó patente que es una barrera muy fina, y que puede sobrepasarse, si no se es muy claro y se induce al consumidor a confusión; o en el peor de los casos, incluso se le engaña a sabiendas.

Por tanto, si pretende realizar actos de comparación con un competidor, le recomendamos que visite un experto previamente, para evitarse problemas posteriores.

 

Jordi Farré

Abogado en SNAbogados

www.snabogados.com

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