Al fin una regulación del Contrato de Distribución

2014-05-14 16:43:57
Archivado como: España

Después de años sin regulación específica del Contrato de Distribución, a pesar que se había anunciado muchas veces que se atendería esta cuestión, ya podemos decir que se ha puesto la primera piedra para que dicha regulación sea una realidad.

En efecto, dentro de la nueva propuesta de Código Mercantil, se ha regulado específicamente el Contrato de Distribución, dándole un contenido jurídico del que había carecido hasta el día de hoy.

Así, su noción básica queda establecida en que nos encontramos ante un contrato dónde una de la partes, denominada distribuidor, que actúa como empresario independiente y asume el riesgo de las operaciones que realiza, se obliga a adquirir de otra denominada proveedor, bienes o servicios para comercializarlos de manera duradera y estable.

Hoy nos gustaría descartar un aspecto relevante de la regulación propuesta, por sus implicaciones en la relación entre el distribuidor y el proveedor: el Deterioro de la imagen de marca

La propuesta contempla la posibilidad de que el proveedor resuelva (finalice) el contrato de distribución, cuando el distribuidor haya aplicado precios o realice actuaciones que ocasionen un menoscabo de la imagen de la marca o del prestigio comercial del proveedor.

Es decir, el proveedor puede delimitar muy bien que tipo de imagen de marca quiere transmitir al mercado, y el distribuidor deberá cumplir con dichas directrices si no quiere quedarse sin la posibilidad de distribuir dichos productos.

En cualquier caso, cabe destacar que la propuesta no especifica cómo se deberá realizar la valorización de dicho menoscabo.

Es obvio que no podrá tratarse de un menoscabo de la imagen de marca y del prestigio comercial del proveedor sin importancia, requiriendo de una valoración objetiva de que realmente se ha producido tal menoscabo, alejándose de cualquier lectura subjetiva del proveedor.

Pero, ante lo irrefutable de lo anterior, también es importante ver cómo se desarrollará la praxis jurídica en esos casos, pues el menoscabo puede tener connotaciones muy diferentes según el tipo del mismo y según el tamaño del proveedor afectado, por poner un par de palos en las ruedas, que seguro se resolverán con la práctica diaria.

En próximos posts repasaremos otros aspectos destacables de la regulación del contrato de distribución, para que el lector pueda disponer de conocimientos suficientes para valorar sus pros y sus contras, y así poder sacar el máximo provecho de este tipo de contratos.

Jordi Farré

www.snabogados.com

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